prendí un sahumerio
para dibujar con el humo
mis alas, mi muerte
a la lágrima.
Caí bajo la mesa
con el humo
con el vacío
con las hojas secas
/mi alma, mi voz
y en el suelo estoy
junto al humo
y junto algún adiós
menta, dos hielos y agua
a todo el público: due to the specific nature of products we offer, we do not accept returns /debido a la naturaleza específica del producto que estamos ofreciendo, no se aceptan devoluciones/
es cierto, no escribo bien y tampoco tengo razón, las letras y la poesía han muerto pero también creo en la rencarnación
martes, 27 de agosto de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
pánico y locura
se recomienda: http://www.youtube.com/watch?v=WANNqr-vcx0
No me mientas, no te internes en mí con esos tentáculos violáceos, ventosas malditas pero dulces que intentan sacar color de mi piel blanca blanca, tentáculos violáceos que se deslizan por mi pecho, blanco, una daga inmensa: mi corazón mi piel ay mi pecho blanco y no me mientas más, las ventosas y la succión son una verdad triste, pero verdad al fin, y son verdad porque veo ese brazo de molusco verde o azul o violeta o la mezcla de todos esos y además el blanco de mi pecho y lo rosado de las ventosas y lo celeste de los azulejos del baño y la bañera y la muerte porque ojalá que suene Jefferson Airplane y la bañera sea electricidad cargada de chispas minúsculas que van a matar al pecho blanquecino y al brazo, a las ventosas y a un corazón lleno de babas, un corazón marino lleno de caracoles y algas y ojalá que la electricidad sea fuerte y sea como magia en mi pecho porque espero que el color blanco sea intenso, un sacudón terrible que desprenda las ventosas y asesine este vínculo marino entre el tentáculo que cada vez es más gris y yo que soy cada vez más violácea con tonos azules y blancos y pulpo inmenso, tentáculo-melancolía y ventosa-depresión.
No me mientas, no te internes en mí con esos tentáculos violáceos, ventosas malditas pero dulces que intentan sacar color de mi piel blanca blanca, tentáculos violáceos que se deslizan por mi pecho, blanco, una daga inmensa: mi corazón mi piel ay mi pecho blanco y no me mientas más, las ventosas y la succión son una verdad triste, pero verdad al fin, y son verdad porque veo ese brazo de molusco verde o azul o violeta o la mezcla de todos esos y además el blanco de mi pecho y lo rosado de las ventosas y lo celeste de los azulejos del baño y la bañera y la muerte porque ojalá que suene Jefferson Airplane y la bañera sea electricidad cargada de chispas minúsculas que van a matar al pecho blanquecino y al brazo, a las ventosas y a un corazón lleno de babas, un corazón marino lleno de caracoles y algas y ojalá que la electricidad sea fuerte y sea como magia en mi pecho porque espero que el color blanco sea intenso, un sacudón terrible que desprenda las ventosas y asesine este vínculo marino entre el tentáculo que cada vez es más gris y yo que soy cada vez más violácea con tonos azules y blancos y pulpo inmenso, tentáculo-melancolía y ventosa-depresión.
domingo, 25 de agosto de 2013
delinearte por amor al arte de imaginar
Un mar inmenso de pieles y uñas y colores - son mis manos, pensé - porque ahora lo único que hago es rodar por tu espalda como una pelotita y mis manos son un gatito que la persigue y en esa feroz persecución es en la que me encuentro que ese mar inmenso de piel y uñas y no se si mis manos o tus manos o es que nos encontramos sin nada más que eso, un mar, un océano y yo no puedo decir, diferir que vos sos eso que nada acá y allá y por todos lados en una habitación oscura o si vos sos eso que me acaricia la espalda, las orejas, los ojos grandes y tristes que te imaginan y te dibujan en una pizarra enorme de oscuridad y vos sos una silueta viva porque te dibujan mis manos que recorren tu espalda, los gatitos, la noche que es tan grande y las uñas de colores y las nubes grises que entran por la ventana mientras te dibujo para hacer de esto un cuadro que no entiendo, un cuadro indefinido como tus manos, que son mis pies, son mi cuello, tu nariz o gatitos y creo que al final es un dibujo de mis manos desesperadas que te buscan en lo oscuro, te delineo por el simple arte de imaginarte de espaldas o de frente o mirándome, o por el simple arte de tenerte acá en una cama o en un dibujo o la noche o lo que sea.
miércoles, 21 de agosto de 2013
retrospectiva
Una inmensa flor roja con tonos de bordó decoraba el piso, contrastando con el blanco azulejo de un cuarto de baño viejo y lentamente los pétalos rojos con tonos bordó iban contrayéndose en un hilo delgado delgadísimo que cada vez iba haciéndose más rojo y más intenso y menos bordó, el hilo iba convirtiéndose en una pequeña aguja que volvía al brazo de un cuerpo blanco que a medida que la sangre volvía, la piel recuperaba su color (un poco menos pálido) y el otro brazo anteriormente inactivo comenzaba a moverse y retiraba la navaja de una herida que iba cerrándose por arte de magia y los brazos y el cuerpo volvían de a poquito a tomar color, un color casi blanco pero no tan blanco como al principio y las manos tomaron la cara con fuerza para limpiar un par de lágrimas, que comenzaban a caer y se mezclaban con la pintura al mismo tiempo que la mueca de desesperación se tornaba cada vez más y mas inmensa y los brazos comenzaban a agitarse en un capricho continuo de movimientos sin razones acompañando a las piernas y al cuerpo en sí que se alejaba del cuarto de baño, de los azulejos blancos ahora limpios y del espejo que hacía un instante había reflejado una cara desmaquillada por la desesperación pero ahora solo era una cara llena de enojo que se volvía hacia la cocina dónde mágicamente miles de pedacitos verdes de cerámica se levantaban del suelo con una coreografía fantasmagórica para volverse una taza que con una coordinación espeluznante era tomada por la mano que hace no menos de quince minutos tenía una herida roja y viva que iba desde la muñeca hasta todo el antebrazo y las manos agarraban la taza con fuerza porque el dolor y la muerte son ideas que siempre se toman con fuerza y a veces se agarran o a veces se revientan contra el piso como mil pedacitos de cerámica verdes, o rojos como una flor dibujada en un azulejo con sangre y dolor y muerte y no siempre se puede volver atrás.
martes, 20 de agosto de 2013
El árbol que fue amor
Te hablo a vos, te susurro aunque no me escuches pero estés acá, pero solo puedo contarte que siento como despacito las cosas se van tornando verdes frente a mis ojos, y vos te sentás junto a mi y yo te susurro con las hojas, con el viento lindo que acaricia tu pelo o tu nuca y te hace cosquillas ahí o en las orejas y entonces el frío, y te ponés esa bufanda escocesa que me gusta tanto, y te susurro porque quiero decirte que te quiero, y me gusta sentir tu calor cuando te apoyás en mi para estar más cómoda y sacás tus libros todos forrados con un terciopelo rojo, y las letras todas juntas parecen un mundo inmenso frente a tus ojos y te siento suspirar todos los días que venís y te sentás y yo no sé que hacer si mirarte o acariciarte con mis hojas o regalarte flores de naranjo lindas y blancas y que el perfume de los azahares te haga acordarte algún día cuando ya no leas más que te sentabas a mis pies a leer, y te acuerdes de lo suave del terciopelo, del aroma cítrico, de mis caricias invisibles, y de este naranjo viejo que no puede darte más que sombra y perfume suave como el terciopelo y tus manos que se apoyan en mi para acomodarse, ponerse de pie e irse, y ahora si pudiera gritaría tu nombre, no lo sé, pero yo en mi corazón te digo Maga (ese nombre lo vi en alguna de todas las novelas que leíste a mis pies), y ojalá pudiera gritarte pero no puedo y te levantás y la savia de mi cuerpo hierve de pasión y te estoy dejando ir ¡Maga! grito para mí, y es imposible, te estás encaminando lejos mío y no puedo hacer mucho más que mover las ramas despacito porque no hay viento y una que otra flor se cae, esto es un escenario tan romántico como doloroso, te estoy dejando ir hoy y ni siquiera se tu nombre de verdad y algo en el corazón, en el centro de toda esta madera fría y cítrica me dice que no te voy a ver nunca más y que estás triste y yo quiero decirte que estoy acá y que no puedo hablarte pero no te vayas, no saltes, no me dejes, y no saltes, por favor, y muevo mis ramas con el viento en el mismo momento en que saltás por ahí donde no tenés que saltar y no volvés a leer a mis pies nunca más.
sábado, 17 de agosto de 2013
c'est ne pas une pipe
El miedo como realidad, lo optamos, lo optaste, nos aplastó como una máquina gigante que aplasta cosas que aplana las flores pero también los dolores y frente al miedo decidimos huir, decidimos de sa pa re cer despacito así como nada que se desvanece y el error fue creer en muchas cosas y en ver ese cuadro de Magritte y creer en cosas que solo cree la gente con nariz de azúcar que en vez de la Biblia es Rayuela y en vez de amor de verdad es platonicismo divino, es idealizar y amor absoluto pero absurdamente absoluto, y cómo hago ahora, los ojos, las manos, el cuadro de Magritte, que hago ahora con todas las cosas que todavía no escribimos y hacernos a un lado como quién limpia las hojas viejas de los árboles o de los ramos de rosas que son tan lindos pero ay las espinas, que lindo color las rosas pero también la mano que agarra el ramo y las espinas clavadas pero que lindo el color de la sangre, y dame la mano que tengo miedo, no mejor no tengamos miedo tengamos nada. Porque simplemente el miedo es el mejor amigo de la gente que decide quererse de lejitos porque sabemos que q u e r e r n o s no es dulce, no es ese haz de luz que se parece un arcoiris y está en mis piernas, sabemos que amar es otra cosa tan utópica, tan intangible que ni siquiera luchamos por ella, y así está bien. Como también está bien el cuadro de Magritte, vos allá lejos del otro lado de la calle porque yo te puse ahí y simplemente será esta vez pasar así como el cuadro vos de espaldas y eso de atrás será el pasado y simplemente eso, espaldas que no tienen cara y no se van a voltear a buscar(se) los ojos.
hacerse un té
Estar hundida como sinónimo de estar rendida sería un error, pensar (que por encontrarme ahora bajo el agua de mis lágrimas y del adiós y de agua que hirvió y no se hizo té) soy una guerrera que desertó la batalla. No es así -porque me hubiese rendido todo sería lo mismo - ya no dolería, y puedo jurar que hoy duele , que la carne es herida roja ardiendo a plena luz del sol y que bajo el agua todo arde igual aunque haga frío en el corazón, afuera arde, entonces es que pienso que no estoy rendida porque me importa que no duela más o que duela menos o que al menos en ese dolor tenga alguna luz dulce de mañanas y ojos que me miran los ojos y es el espejo cíclope. Entonces no estoy tan rendida, simplemente cansada. Solamente esperando que la inundación, que el agua y que por fin hirvió la pava y me puedo hacer un té
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