es cierto, no escribo bien y tampoco tengo razón, las letras y la poesía han muerto pero también creo en la rencarnación

domingo, 3 de noviembre de 2013

las flores para sentirse bien

Ah - te tengo entre mis manos - ¿sabés hace cuánto quise tenerte entre mis frías manos? te tengo como en un vientre terriblemente inmenso que te abarca a vos y a mi juntos en mis manos, y, sabés hace cuánto esperaba esto? tenerte acá en mis manos que ahora son una cama que te tiene y sabés hace cuánto? pero ese tiempo atroz que nos condena y que ahora me dice que te tengo acá entre mis manos lívidas y que ahora no te quiero más, porque el tiempo ya pasó, pero yo ya te tengo y ahora no te quiero tener más, ojalá pudiera volverme un agujero negro y absorber mis pies, mis manos mis ojos y la muerte que tengo anudada en el pecho y espera por salir a matarse a si misma, muerte llena de flores, que me llama y me anuda el pecho con una soga, y mis manos sosteniéndote a vos, y vos tirando para abajo y una parte de mi se deja caer, y la otra trata de asomar la cabeza con fuerza sobre el nudo, sobre el dolor, sobre las sábanas y trata de salir de esa muerte espantosa, y esa mitad del cuerpo que tira y que me pide que me deje llevar, y vos en mis manos, junto al tiempo, y siempre luché por sacar la cabeza del nudo de la soga y de las sábanas, pero si vos estás tirando ahora desde abajo no sé si pueda, no sé si quiera salir.

martes, 29 de octubre de 2013


Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser.




                                                                 * Julio Cortázar

martes, 15 de octubre de 2013

tomar sol

lo único bueno de que haga calor es que puedo pasear por toda la casa en bombacha y aquí nadie te dice nada porque acá nadie es nada, es como tierra de nadie, pero casa de nadie, y salir a la inmensidad de lo verde del patio y que el sol acaricie todo el cuerpo casi -totalmente- desnudo y decir ¡que vida la de uno! y sonreír, porque a veces aunque adentro estemos rotos sonreímos, y eso es importante y eso es todo y el sol entibia mi piel y yo siento el calorsito despacio subir por los pies bajar por la cabeza recorrer los brazos y en el pecho el calor más fuerte y más puro - más puto también - es un paisaje estar acá tirada en el pasto yo tan blanca, mis tetas blancas -blanquísimas-, mi bombacha roja mis pecas mis lunares, y una a veces dice ¡qué vida, que suerte! y sonrío, esa sonrisa fea pero de alma que surge a veces, y soy una carcajada perdida entre las hojas secas del reciente otoño y el verde pasto, soy un abismo entre esas cosas, no puedo ser otoño, no puedo ser primavera, soy un enorme agujero abismal blindado que está ahí en el medio de todas las cosas sin definición, sin amor, así abandonada en el pasto como un cuerpo muerto, lívido, como un cuerpo mío, que si por mi fuera, no lo hago levantar por nada del mundo, porque aunque sonría, no quiero leer, no quiero ver, no quiero sentir, ni reír o hablar, solo quiero llorar solo quiero un mundo inmundo o un mundo mudo y reinarlo yo, ser la reina infinita de mi abismo, de mi mundo, de una mañana de primavera, de las hojas de mi cuaderno y quiero ser la reina de todo esto y del calor del sol que calienta mis pies mis brazos mis tetas mis piernas mis ojos mi panza mi todo

domingo, 13 de octubre de 2013

oda a la noche

No es que te esté pidiendo que hagamos el amor, no otra vez, no después de que me desviaste la mirada y sonreíste lejos, lejos de mi. Ahora no te pido que me hagas el amor devuelta, no te pido que me desarmes -o me armes- o me ames despacio o lento o suave o siempre, solo te pido que me mires y no seas lejanía, que tus ojos me miren a mi, por lo menos en este instante, y que tu mirada sea la que me haga el amor, la que me coja y me destiña las tristezas de esta semana demierda,de esta vida demierda, que sea tu mirada, o tus manos que me tomen por la cintura y - que no sea nada, que sea todo - que sea tu mirada la que me desvista, no, de verdad que no te estoy pidiendo que hagamos el amor, ah, hacer el amor, cómo vas a hacer algo que se siente, como vas a hacerme a mi, o a vos, ¿cómo mierda podríamos hacernos? que cursilería, que verborragia, mirá todas las palabras adornadas que estoy usando para decirte que no quiero que me ames o que me quieras o que me hagas el amor, ojalá pudiera decirte que me hagan tus ojos o cosas divinas que estoy pensando ahora, pero no, no te pido que hagamos el amor, ni que tus ojos me miren, o que tus manos me agarren por la cintura y con una fuerza implícita me inviten a desvestirme, y que la cama sea como una hoja en blanco para un poeta inspirado todo invadido por el insomnio,poeta que somos nosotros. No, no te estoy pidiendo eso. No te estoy pidiendo que me digas que me querés, no te pido que me lleves a comer, no te pido que me llames o me invites a un café o que me escuches llorar por las noches, no te pido que me hagas amor, que me ames o que me lo digas, sabés que no, pero no lo puedo decir, necesito de la cursilería, necesito de algún vaso de vino o de algo para hablarte y para reclamarte que no quiero que hagamos el amor, no quiero que me tomes de las manos y que me mires a los ojos y me digas cosas lindas, solamente quiero que la noche no duela más y que estés conmigo un rato, sí, si querés hacemos el amor, o no -no te lo estoy pidiendo- simplemente dame un beso rápido dale que te extraño a vos o al calor de un cuerpo o simplemente extraño cosas que no se suelen decir cuando se escribe y menos de noche. 

jueves, 10 de octubre de 2013

el kilo de helado

Era el chico que trabajaba en el delivery de helados.

y yo fui a atender con el pijama puesto.


y no se porque pero lo miré bien fijo a los ojos y el kilo de menta granizada que tenía en los brazos fue como un paréntesis entre su mirar y el mio. 

yo no se porqué lo miré, yo no se porqué tenía un kilo de menta granizada


yo no se porqué estoy tan sola - dije cuando lo miraba bien fijo a los ojos y el kilo de menta granizada pasaba a mis manos y las de el simplemente estaban ahí, vacías, y me miraban a mi mirarlo a el y miraba como mis labios se movían sin decir algo.

son 60 pesos

y le acerqué a sus vacías y pálidas manos los seis billetes de diez pesos para luego volver a mirarlo sin saber por qué y sin saber porqué lo invité a pasar sin saber porqué y sin saber dónde quedo el kilo de menta granizada que había pedido.


martes, 8 de octubre de 2013

¿por qué tan grande la cama?

Estoy cansada, te juro que lo único que quiero es tirarme en el sillón todo el día y que el televisor me absorba con sus colores fuertes y lo único que quiero ahora es estar acostada en tus piernas y sentir tu respiración o tu risa, o sentir un signo de vida, at least, que me devuelva a mi la respiración o los latidos y me devuelva a la vida así puedo mirarte a vos, y a la tele y al sillón y así por fin puedo volver a sentir cosas, a vos, los sonidos, el gato ronroneando a mis pies y sus bigotes haciéndome cosquillas o no sé, pero te juro que estoy tan cansada que me dormiría acá mismo acurrucada en tus piernas, con tus brazos, con tus manos, con tus ojos, te juro que estoy tan cansada que siquiera tengo fuerzas para imaginarte e inventarte ahora y no puedo dormirme en tus piernas entonces porque no estás you are gone, im all alone, im by my side, y no tengo cómo volver a la vida, la radio resuena sólida al fondo de la habitación y lo único que escucho es su ahogado eco rebotar en las inmensas paredes de mi piesa y no tengo donde acostarme que no sea mi cama triste en el piso, de dos plazas ¿para qué? si estoy sola y la ocupan miles de papeles o cuadernos o tumbas silenciosas y fotos de cosas que no han pasado, ¿para qué la cama tan grande? preguntará mi mamá, y yo ahora no sé como responderle porque me pregunto lo mismo porque you are gone, im by my side y por favor vení let's listen some music all night long

domingo, 6 de octubre de 2013

cortala

Pero la puta madre, ya me tomé las pastillas, no me quedan más y no tengo sueño, la puta madre, mirá la hora que es, y yo con verborragia, y los gatos en mis piernas ya se durmieron, ni siquiera puedo jugar con ellos porque duermen - que suerte - y ya me tomé tres tazas de té (de tilo, de frutilla y de menta) y no puedo dormir, la verborragia de mierda esta que tengo y escribo cosas que no riman y cosas que no me emocionan y son feas, no me importa, porque las escupo, -o las vomito- en un vórtice inmundo de inspiración que no es inspiración es un cigarrillo mal prendido, y la putrefacción del domingo que ya es lunes, y las pastillas y no tengo sueño, y por favor, y la radio no me duerme, ni nada me duerme, ni acordarme de vos, o de él, o de la montaña, o de las cosas lindas, no puedo, no me sale, es verborragia ahora y mi cuaderno está todo rayado y lleno de frases y de dibujos sin sentido y la pieza da vueltas y oh cierto las pastillas, y oh cierto la adolescencia, oh cierto, como duele todo esto y como duele tener todo y sentir que todo es nada, y mirá el techo se me viene encima, o son mis ojos cerrándose o es que son las dos de la mañana y por favor me quiero dormir.