es cierto, no escribo bien y tampoco tengo razón, las letras y la poesía han muerto pero también creo en la rencarnación

domingo, 19 de enero de 2014

gruyas de bondi

hoy dibujé en el papel muchos corazones sin romper, doblé casi mil gruyas para destruir el hilo del destino y pedir un deseo, dibujé para no dormir y dormí para no dibujar. Hoy te quise mucho más que todos estos días porque se que estás acá para romper con el vacío y para romper con el hielo de mis días, hoy dibujo un corazón sin romper y al lado mi cara sin maquillar porque es así sin nada como me despierto a tu lado y es así sin romper que está todo alrededor mio. Hoy doblé todas esas grullas y las dejé en la ventana del micro para que mi deseo sea el de alguien más porque a veces cuando viajo pienso o dibujo no para mi, sino para vos o para alguien más, quizás para el que encuentre todas las gruyas que dejé en la ventana, por amar.

lunes, 6 de enero de 2014

a la sociedad lampiña y perfeccionista

Aclarar el hecho de que debemos odiar por siempre a los pelos encarnados: siempre volvemos a ellos y están ahí todos acurrucados esperando que la pinza de depilar rompa la delgada capa de piel que lo separa del exterior, y es ahí cuando como todo pelo, como toda encarnación de lo maligno elige huir de la pinza y de la mano, y escarbando con la pinza porque no debemos dejar que el pelo gane esta lucha, salir vencidos de esa lucha con el elemento metálico de por medio, no podemos dejar vulnerable nuestra dignidad, nuestro título de ser humano lampiño y suave, sin pelos, sin pelos encarnados, sin imperfecciones, entonces la pinza vuelve a rematar contra la piel toda herida, en busca del pelo, o de la integridad, o de la auto-confianza, y no encuentra, y la piel lastimada sangra, el pelo no está por ningún lado, ya no podemos luchar contra el pelo o contra nada, no podemos luchar contra el hecho de haber sido derrotados por nuestro propio cuerpo, es decir, no puedo luchar contra el hecho de que estoy ahora aquí en el baño hace 2 horas reloj solamente porque no quiero socializar con ese mundo que nos exige lo lampiño y lo perfecto, simplemente no puedo luchar contra el hecho de que mi lobo estepario interno me trastoca la mente hasta el hecho de llegar a pasar 2 horas encerrada en un baño, luchando contra un pelo encarnado, o contra mi mente encarnada en todos los pensamientos que se enrollan y se esconden de mi lucidez y de la pinza de depilar que es la razón, si al fin y al cabo, los pelos se encarnan, deberíamos creer en la reencarnación.
Salud.

domingo, 5 de enero de 2014

darling

No me va esta vida, viviéndote lejos, como si tu corazón fuese un iceberg en la Antártida y el mio una selva inmensa bajo el Ecuador, no me va esta vida viviendo por detrás de un telón bordó que yo hice con estas manos. No me va la vida si no tengo de tu iceberg-corazón para nutrirme, si no tengo más que estas ramas que me tejen el corazón así como una mortaja verde, con ojos de miedo y dolor. No me va esta vida si no te tengo al lado, no me va esta vida sin tu perdón o sin tus ojos, sin tenerte para que me digas que no, no me va esta vida y como he decidido resignarme en esta búsqueda o resignarme de tu encuentro, o de tu vacío, como lo he decidido esta vida no me va y sin embargo debo usarla igual.

bestia-pasado

Tomar a la bestia encarnizada, la bestia-pasado, la bestia ansiosa de futuros, tomarla como a una musa, besarla o desnudarla y destruirla para luego escribirla. Tomar a la bestia, tomar al pasado como si fuera un duelo, quemarlo, y mirarlo ya no más, porque ahora mirar sólo para adelante, mirar a esa bestia peluda o monstruosa que es el futuro y la ansiedad o el miedo y tomarla por las astas con fuerza pero con amor y decirle que por favor, que es de noche y que duele mucho pensar, por favor, bestia, por favor, futuro, no sea cruel. y enfrentarlo y en ese enfrentamiento de muerte gastar todos los días de la vida peleando por seguir, con o sin la bestia.

la locura es poder ver más allá


Era imposible no reclamar esa locura tan de ella, exigir la propiedad privada de el cuerpo para justificar esa inseguridad tan de ella, exigir el beso o el silencio o la muerte, esa locura tan propia, de fumar los cigarrillos hasta el principio del filtro, de no apagar la luz para dormir, esa locura con nombre y apellido, con dolores o inseguridades y esa locura de preguntarse todo el tiempo <me querés> o preguntarse todo el tiempo <dónde estás> o preguntarse todo el tiempo si todo esto es verdad, si lo todo lo que nos rodea por imperceptible que sea aún sigue siendo verdadero, si los ojos y el amor son la misma cosa, si lo que se siente el el pecho antes de dormir no es vacío sino dolor a causa de la existencia, incertidumbre que duele, no vacío, sino ansías de saber más o de morder un poquito más eso que es la locura o lo que nos mueve, morder ese agridulce de la vida y la muerte, y es esa su locura de pensar todas estas cosas antes de ir a dormir, porque cuando se duerme solo el vacío pesa más, y pesa en negativo y para adentro del pecho, bien cerca del corazón, bien lejos de toda razón y siempre bien cerca muy cerca del recuerdo de sus ojos.

lunes, 23 de diciembre de 2013

< el amor no se hace >

Propongo no hacerte más el amor, no encontrarte en los ojos ni en las pestañas, propongo no escuchar nunca más una canción, no oírte en melodía ni en dolor, propongo no besarte más en la boca, ni en las manos o en los pies, propongo no hacerte más el amor como un ciego se propondría ver. Propongo no hacerte más el amor como utopía lejana, lo propongo como tesis para que luego el sexo me sirva de antítesis. Propongo no encontrarte nunca más en los pies de la cama o en mis propios pies o en mis propios ojos, y con eso propongo como una sentencia absoluta no hacerte de más, mi amor.

domingo, 8 de diciembre de 2013

¿el olvido o la muerte?

El olvido o la muerte, el cianuro en cápsula del adiós, es verte con los ojos inyectados en amor y en odio, y tener que decir adiós, ¿el olvido, o la muerte? con vos mi amor todo esto va de la mano, de la mano que acaricia la pierna y se pierde en la falda o en el encaje o en las profundidades de aquello sembrado por el diablo, la muerte entre mis piernas y el olvido tu mano, y trepar hasta el vientre y trepar hasta la muerte o mi boca o la tuya, todo va de la mano, el olvido como saliva y se mezcla con la muerte o mi boca, deslizar el olvido hasta la falda o el encaje y por última vez sucede este ritual de bobos que consiste en que la muerte se mezcle con el olvido, ahí arriba de mis rodillas y abajo de mi ombligo, ritual dónde se gesta un veneno lentamente que solo debe nacer en una sola cosa ¿el olvido o la muerte? y el final de aquello que se gesta, que por fin entra quizá entre las piernas, bajo la falda, entre el encaje, y la culminación de la muerte para volverse olvido para volverse veneno y para volverse adiós